Los medios comunitarios de la Argentina durante la pandemia por Covid-19: buenas prácticas, experiencias y el vínculo con las políticas de Estado

Los medios comunitarios de la Argentina durante la pandemia por Covid-19: buenas prácticas, experiencias y el vínculo con las políticas de Estado

El artículo recupera prácticas y experiencias de medios audiovisuales comunitarios de la Argentina que durante la pandemia de Covid-19 profundizaron su rol sociocomunitario y colaboraron con buenas prácticas informativas a fin de habilitar el ejercicio de otros derechos ciudadanos a través de ellos.

| Por Silvana Iovanna Caissón |

Introducción

Durante la pandemia de Covid-19 en la Argentina los servicios de telecomunicaciones y comunicación audiovisual fueron declarados como esenciales y garantizaron sus prestaciones aun durante el aislamiento más estricto establecido por el decreto de necesidad y urgencia Nº 297/2020. Eso se debió a que el ejercicio del derecho a la información y a la comunicación es considerado habilitante de otros derechos como la salud, educación, cultura, recreación, asistencia social, entre otros. Dar a conocer estos derechos permite a la ciudadanía defenderlos, así como acercar información sobre ellos vehiculiza su acceso.

Durante los primeros meses de la pandemia, el consumo de los medios tradicionales, digitales y de redes sociales aumentó notablemente en el país (Espada, 2020). Sin embargo, no todos los medios jugaron un rol responsable en relación a difusión de información sobre la situación sanitaria y epidemiológica, acceso a beneficios sociales e impositivos, vacunación y asistencia y acompañamiento social. Como alertaron organismos internacionales y nacionales, fenómenos como la infodemia, la polarización y la desinformación generaron procesos que no colaboran con la gestión de la pandemia y el ejercicio de los derechos ciudadanos (Segura, 2020). Es por ello que consideramos importante recuperar aquellas prácticas y experiencias de medios audiovisuales sin fines de lucro comunitarios, alternativos y populares que garantizaron la continuidad de sus servicios priorizando la pluralidad de discursos y la democracia informativa en este contexto.

Buenas prácticas y experiencias

En la Argentina, desde hace casi cuarenta años se desarrolla un amplio sector de medios comunitarios, los cuales fueron reconocidos como sujetos de derecho a la comunicación recién en el año 2009 con la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual Nº 26.522. Muchos de estos medios están nucleados en redes nacionales como la Federación Argentina de Radios Comunitarias (FARCO), la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC-Argentina), la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) y la Coordinadora Nacional de Televisoras Alternativas (CONTA). Además de ser entidades sin fines de lucro, estos medios se caracterizan por llevar adelante proyectos político-comunicacionales que tienen como eje central construir una sociedad más justa e igualitaria, se posicionan como “expresión del conflicto”, dan lugar a las luchas sociales y disputan el ejercicio del poder a través de la palabra (Mata, 2011). Sin embargo, en un sistema de medios cada vez más concentrado y convergente (Mastrini G. y Becerra, M., 2017), continúan ocupando un lugar desigual frente a las corporaciones mediáticas.

El contexto de pandemia por Covid-19 visibilizó este rol histórico debido a las propuestas periodísticas y sociocomunitarias que llevaron adelante. Con mayor o menor dificultad en la sostenibilidad de sus proyectos, estos medios continuaron transmitiendo y ofreciendo programación local y nacional, así como noticias que visibilizaron relatos que en los medios hegemónicos no tenían lugar. Como estrategia de producción novedosa, recuperamos la rápida incorporación y uso de tecnologías y plataformas existentes que, al igual que en los ámbitos laborales y cotidianos, permitieron el sostenimiento de las actividades sociales. Frente a la imposibilidad de la circulación social, implementaron el uso de llamadas grupales vía WhatsApp o mediante las aplicaciones de videollamada para la realización de programas de radio o televisión. Incluso se las usó para ampliar las coberturas mediáticas entre provincias y países. Giramundo TV, un canal comunitario ubicado en el departamento de Guaymallén, Mendoza, por ejemplo, aumentó notablemente su producción periodística y publicó entrevistas a funcionarios públicos de ministerios nacionales, así como videos realizados con celular por profesionales de la salud, ciudadanos y ciudadanas de Brasil, Alemania, Estados Unidos, España, y miembros de organizaciones sociales locales que cumplían actividades esenciales como el sostenimiento de comedores comunitarios o la producción de materiales sanitarios (Giramundo TV, 2020). Tanto en medios comerciales, públicos como comunitarios estas prácticas instalaron nuevos formatos y lenguajes, así como una acelerada reutilización de las mismas producciones en distintos soportes. Una estrategia que puede ser considerada como trabajo colaborativo entre medios no lucrativos a fin de potenciar discursos y masificar su llegada.

En cuanto a las temáticas y al tratamiento informativo, acordamos con Zunino y Arcangeletti Yacante (2020) que, en tanto evento crítico, la pandemia modificó las agendas de los principales medios online del país y los medios comunitarios no escaparon a ello. No obstante, su abordaje se realizó evitando el sensacionalismo, por fuera de las estéticas que colaboran con el nerviosismo y el pánico, lo que genera sobrecarga informativa (Segura, 2020). Una de las prácticas que permitieron lograrlo fue la consulta permanente a fuentes oficiales institucionales, científicas y profesionales sin poner en duda la información y facilitando su acceso referenciando las fuentes, contactos y sitios de consulta disponibles. Asimismo, la puesta al aire de diversas voces y miradas permitió conocer vivencias de las personas cercanas al medio sin necesariamente hacer de casos particulares generalidades, a modo de recuperar lazos y tramas sociales y ejercitar la comunicación desde el lugar de las políticas del reconocimiento (Barbero, 2016). En ese sentido, en el marco de la situación epidemiológica que se vivía, se abordaron otros temas como la violencia institucional y el abuso policial (centrado en las detenciones arbitrarias durante el aislamiento más estricto), el empeoramiento de la situación laboral y económica y el trabajo solidario que las organizaciones sociocomunitarias, comedores comunitarios, centros vecinales, empresas recuperadas y cooperativas realizaron en las zonas más vulnerabilizadas del país en torno al sostenimiento social, económico y afectivo (Lamas, 2020).

Además de la producción y difusión de contenidos, los medios comunitarios funcionaron como herramienta para el acceso al derecho a la cultura proponiendo espacios de entretenimiento y distensión a través de programas de música, magazines, series y cine independiente. En el mismo sentido, colaboraron con el acceso al derecho a la educación a través de un acuerdo con el Ministerio de Educación para la emisión abierta y gratuita en todo el país de los programas Seguimos Educando, que acompañaban el dictado de clases en aislamiento trabajando contenidos básicos educativos en formato radial y televisivo. Sin pedir nada a cambio, los medios populares pusieron a disposición sus herramientas, espacios y tiempo de aire para que los contenidos educativos llegaran a todas las familias. Asimismo, estrecharon vínculos con instituciones escolares locales para que estudiantes y docentes pudieran difundir programas y contenidos que producían de manera colectiva desde sus casas en el marco de los diversos espacios curriculares. Hubo programas, microprogramas, podcast, salidas en vivo, entrevistas y hasta clases por la radio, sobre todo, en las zonas rurales. En muchos casos, también, radios y televisoras prestaron su servicio de internet para que estudiantes pudieran comunicarse y realizar sus tareas.

Recuperamos también la apertura de los medios para la realización de proyectos cuyo funcionamiento se vio modificado por el aislamiento social más estricto. Un ejemplo de ello fue el trabajo que realizó Radio La Montonera FM 102.9 de la Asociación Civil Quillay, ubicada en el departamento de Jáchal, provincia de San Juan, una de las zonas con mayor actividad megaminera del país y donde la asociación trabaja para la promoción del desarrollo rural con comunidades locales, principalmente mujeres. En el año 2020, la organización accedió a un proyecto del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación para la promoción de derechos en grupos de mujeres en situación de violencia a través de acciones de comunicación interna y externa y talleres de capacitación. Frente a la imposibilidad de reunión presencial, la radio habilitó un espacio de intercambio de producciones radiales de estas mujeres y reforzó los talleres con la difusión de cartillas que distribuyeron a través del medio para profundizar el trabajo de contención y apoyo a la comunidad (Mallea, 2022).

Respecto del trabajo territorial, se registró una apuesta al trabajo de comedores y merenderos comunitarios, desde donde se amplió la asistencia alimentaria debido a que la pandemia empeoró la situación económica argentina por tercer año consecutivo (CEPAL, 2020). De acuerdo con los datos arrojados por el proyecto “Territorios en Acción: Las organizaciones sociales hacen frente a la pandemia” (Observatorio del Conurbano de la Universidad Nacional General Sarmiento, el Programa de OSC de la FLACSO Argentina y el CEUR/CONICET, 2021), el 30,5% de los proyectos culturales, deportivos y de comunicación relevados del país dedicó parte de su tiempo a la asistencia alimentaria en el período de emergencia sanitaria.

Por último, aunque no menos relevante, queremos mencionar el impacto del aislamiento y la pandemia en las formas organizativas de los medios comunitarios. De carácter autogestivo, muchos de ellos se sostienen gracias a la participación de un grupo de personas que no solo continuó sosteniendo la programación, relaciones institucionales y organizacionales, sino también tuvo que generar estrategias de gestión y contención social para sí mismas. Esto constituyó uno de los desafíos más grandes como grupo humano en términos vinculares en un contexto mundial crítico.

Políticas de Estado

¿Qué políticas de Estado acompañaron el accionar de los medios comunitarios en este contexto? El lugar que históricamente tuvo el sector no lucrativo entre las políticas de comunicación no se subsanó durante la pandemia pese a todo el trabajo que en el apartado anterior describimos. Una de las políticas específicas destinadas al sector son los Fondos de Fomento Concursables establecidos por el artículo 97 de la Ley SCA, los cuales tuvieron un impacto relevante en la sostenibilidad de estos medios en los últimos años. Si bien se garantizó su continuidad, durante el 2020 hubo retraso en los pagos y en los llamados a nuevos concursos, lo que implica un desfinanciamiento para el sector.

Por otro lado, la sanción de la Resolución 4 del 3 de marzo de 2020 de la Secretaría de Medios y Comunicación Pública perteneciente a la Jefatura de Gabinete de Ministros representó una acción innovadora –si así la podemos llamar– para muchos medios populares respecto de la pauta oficial. Esta normativa estableció modificaciones en los procedimientos de contratación de publicidad institucional, incluyendo a los medios operativos sin licencia de transmisión y a los medios digitales. Hasta dicho momento, solo podían acceder a la pauta oficial aquellos medios que tenían licencia de transmisión, lo cual no incluía a todo el universo de medios operativos, puesto que desde la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y posteriormente el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), nunca se elaboró un plan técnico que reorganice el espectro radioeléctrico y regule la situación legal de los medios. Es decir, con dicha resolución, el Estado amplió su capacidad de hacer llegar las comunicaciones oficiales a todo el territorio nacional a través de los distintos actores del sistema de medios.

Aunque esta política fue parte de una promesa de campaña del Frente de Todos a fines de 2019, se implementó justo en el inicio de la pandemia, lo que trajo alivio económico a muchos medios comunitarios que nunca habían podido acceder a dicho financiamiento. Además, en lo concreto, para muchos medios sin fin de lucro comunitarios, esto representó una especie de reconocimiento al rol sociocomunitario que ocupan y la posibilidad de contar con un ingreso mensual para afrontar gastos de mantenimiento edilicio y producción de contenidos.

Sin embargo, la distribución de la pauta publicitaria oficial continúa siendo desigual entre medios públicos, privados lucrativos y sin fines de lucro. De acuerdo a lo publicado por la Confederación de Medios Cooperativos y Comunitarios (Radio Gráfica, 2022), entre 25 grupos mediáticos del país se reparten el 68% del presupuesto destinado a la publicidad oficial. Además, la diferencia entre lo que percibe un medio comunitario y uno lucrativo perteneciente a una empresa de telecomunicaciones o a un multimedio llega a ser cinco millones de veces mayor en un mes. La diferencia es abismal y provoca mayor desigualdad en el ejercicio del derecho a la comunicación plural y diversa. Es por ello que desde las redes de medios populares y cooperativos se está promoviendo la necesidad de sancionar una ley de pauta oficial nacional a fin de garantizar un sistema de medios más democrático.

Por otro lado, desde la misma secretaría se abrió una línea de subsidios denominados SUMAR para medios de gestión social que apuntaron a atender algunas demandas del sector como el aumento de los servicios, la compra de equipamiento y la capacitación en comunicación popular y nuevas tecnologías. Como estudiaron Iovanna Caissón, Estrella y Navarro Nicoletti (2022), estas líneas de financiamiento fueron focalizadas y solo tuvieron una única edición. Frente al cambio de gestión en el organismo, la política quedó sin efecto.

Aportes

En este breve apartado hemos recuperado algunas prácticas y experiencias de un sector de medios que se desarrolla en nuestro país hace más de cuarenta años. Su rol es fundamental en las comunidades y, en situaciones de conflicto o eventos críticos como lo fue la pandemia de Covid-19, esto se pone de manifiesto a través de su accionar solidario y cooperativo, que recupera otro sentido de la comunicación posible: social, comunitario, dialógico, que excede a las tecnologías, que nos permite decir e intervenir como ciudadanos (Barbero, 2016). La puesta en circulación de información confiable en dichos momentos colaboró con los distintos gobiernos en la gestión de la pandemia y con la ciudadanía para garantizar el acceso y ejercicio de otros derechos. No es menor la apuesta y, pese a las recientes políticas de gobierno, la disputa de los medios audiovisuales comunitarios por sobrevivir en el sistema infocomunicacional argentino exige más regulaciones que democraticen las comunicaciones. Esto también debe seguir siendo un tema de agenda.

Referencias bibliográficas

CEPAL. (2020). Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Obtenido de https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/46501/4/BP2020_Argentina_es.pdf
Espada, A. (24 de marzo de 2020). “Medios en cuarentena”. Letra P. Obtenido de https://www.letrap.com.ar/nota/2020-3-24-14-50-0-medios-en-cuarentena
Giramundo TV (marzo-julio de 2020). GiraMundo TV. Obtenido de https://www.youtube.com/channel/UCu7NHmqIv2SlwcbB_NWMPJA
Iovanna Caissón, S., Estrella, M. B. y Navarro Nicoletti, F. (2022). “Políticas Públicas de Comunicación para medios comunitarios de Argentina (2020-2021): propuestas, transiciones y transformaciones”. En prensa.
Lamas, E. (octubre de 2020). Medios comunitarios en tiempos de pandemia. Nueva normalidad, otra comunicación. Análisis. Fundación Friedrich Ebert. Obtenido de http://library.fes.de/pdf-files/bueros/argentinien/16626.pdf
Mallea, R.M. (10 de abril de 2022). Entrevista a Reina Mari Mallea, presidenta de la Asociación Civil Quillay para la Promoción del Desarrollo Rural, departamento de Jáchal, San Juan. (S. Iovanna Caissón, entrevistador).
Martín Barbero, J. (2016). “Cuando lo que importa es la comunicación que construye la gente”. En S. Massoni, Avatares del comunicador complejo y fluido (págs. 11-16). Quito: Ediciones Ciespal.
Mastrini G. y Becerra, M. (2017). Medios en guerra. Balance, crítica y desguace de las políticas de comunicación 2003-2016. Buenos Aires: Editorial Biblos.
Mata, M. (2011). “Comunicación popular. Continuidades, transformaciones y desafíos”. Revista Oficios Terrestres, 1(26), 1-22. Obtenido de https://perio.unlp.edu.ar/ojs/index.php/oficiosterrestres/article/view/982
Observatorio del Conurbano de la Universidad Nacional General Sarmiento, el Programa de OSC de la FLACSO Argentina y el CEUR / CONICET. (2021). Territorios en acción: Las organizaciones sociales hacen frente a la pandemia. Obtenido de http://xn--territoriosenaccin-61b.org/
Radio Gráfica. (25 de abril de 2022). Radio Gráfica. Obtenido de https://radiografica.org.ar/2022/04/25/medios-comunitarios-y-cooperativos-hicieron-un-fuerte-reclamo-por-la-distribucion-de-la-pauta-publicitaria/
Segura, M.S. (marzo de 2020). Con alerta pero sin pánico. El rol de los medios en la pandemia. Revista de la Facultad de Ciencias Médicas de Córdoba, 77(1), 55-58. doi:https://doi.org/10.31053/1853.0605.v77.n1.28066
Zunino, E. y Arcangeletti Yacante, A. (julio-diciembre de 2020). “La cobertura mediática de la Covid-19 en la Argentina: un estudio sobre el tratamiento informativo de la pandemia en los principales medios online del país”. (U.N. Sarmiento, Ed.) Prácticas de oficio. Investigación y reflexión en Ciencias Sociales, 49-66. Obtenido de http://revistas.ungs.edu.ar/index.php/po/article/view/31/31

Autorxs


Silvana Iovanna Caissón:

Licenciada y profesora en Cs. de la Comunicación (UBA), Especialista en Gestión Social (UNCuyo), Becaria doctoral de CONICET por la UNSJ – Gabinete de Estudios e Investigación en Comunicación (GEICOM).