Editorial: Pobreza, un tema del que muchos hablan y que pocos tratan de resolver

Editorial: Pobreza, un tema del que muchos hablan y que pocos tratan de resolver

| Por Abraham Leonardo Gak* |

La pobreza es una problemática por demás compleja, y una consecuencia natural e ineludible del sistema económico y social vigente.

Esta complejidad radica en su multidimensionalidad. El nivel de pobreza de una comunidad no puede medirse tomando en cuenta únicamente el ingreso promedio de su población. Ser pobre implica no sólo no contar con los medios económicos suficientes para satisfacer las necesidades básicas, sino –entre otras cosas– padecer la desigualdad en cuanto al acceso a la tierra, a la salud, a la educación, a la justicia, al tiempo libre y a la apropiación de las manifestaciones artísticas. Es el Estado quien debe garantizar, a partir de la elaboración de políticas públicas, un piso real de igualdad, lo que le permitirá encarar exitosamente un plan para erradicar la pobreza.

Un aspecto importante con respecto a la desigualdad es la distribución de los ingresos. Una herramienta fundamental para revertir esta situación, aunque no la única, sería la aplicación de una política de empleo acertada.

Los sectores de la población más vulnerables son los niños, niñas, adolescentes y adultos mayores; quienes dependen de terceras personas para efectivizar sus derechos fundamentales.

En este sentido, la realidad nos demuestra que en Sudamérica la mayoría de los niños son pobres y la mayoría de los pobres son niños. Ante esto, se vuelve indispensable la efectiva aplicación de los marcos normativos existentes que protegen sus derechos, garantizando las condiciones de vida digna para todos ellos.

En el caso de la tercera edad, también es fundamental una política más activa por parte del Estado en lo que hace a la generación de políticas sociales; de esta manera, se podrá lograr que este sector vulnerable de la población alcance una vida exenta de humillación y de tribulaciones.

Es importante destacar que la situación de pobreza también acentúa las desigualdades de género. Esto puede verse en la vida cotidiana de aquellas mujeres que deben asumir su condición de jefas de familia. Una nueva mirada requiere especial cuidado a este sector tradicionalmente invisibilizado en materia de justicia e igualdad.

Según el pensamiento ortodoxo, el mercado es el más efectivo distribuidor del ingreso, ya que su “mano invisible” es la herramienta eficaz que por vía del derrame corregirá las inequidades de la pobreza. Sin embargo, este pensamiento no sólo es antiguo, sino también erróneo, ya que lejos de corregir las desigualdades las profundiza, al desalentar la intervención de un Estado que aplique políticas que tiendan a su erradicación.

El cambio fundamental de paradigma nos permite enfrentar activamente esta problemática que sin lugar a dudas debe ser resuelta en forma prioritaria.

Tanto el Nº 22 de nuestra revista, aparecido el pasado mes de marzo, como el presente, encaran las múltiples dimensiones del problema, y por sobre todas las cosas intentan evidenciar la magnitud del desafío que supone la eliminación de la pobreza. Esperamos que estos aportes sirvan para avanzar en tan compleja tarea.





* Director de Voces en el Fénix.